lunes, 31 de diciembre de 2012

Is anybody out there? Is anybody listening?

Diez minutos para explicar por qué no me explico al hablar de ti. 
Bien, eres tormenta, huracán, tornado y volcán, dentro de un bote de cristal, esperando a alguien que te libere. Puedes ser lo mejor o lo peor para mí. Despiertas en mí sensaciones que jamás despertará otra persona. Y te quiero a pesar de todo.
Me haces sentir amor y odio, todo junto al mismo tiempo, y te odio quererte, y quiero quererte, y quiero odiarte, y odio odiarte, y todo se revuelve, y me vuelves loca. Me vuelves demasiado loca, y sacas los extremos que guardo en mi interior.
Eres como un trago de tequila en mis noches más locas y una cucharada de Cola-Cao en mis mañanas más tranquilas. 
Endulzas cada parte de mi boca al besarme, pero me sabes amargo cuando dejas de hacerlo. Me encuentro a la deriva sin tus brazos y en ellos estoy como en casa.
Eres un amanecer en el lienzo de un pintor que todavía no ha sido conocido y unas cuantas notas en la sinfonía de un compositor que nadie sabe que existe. Eres un diamante en bruto y me toca pulirte, pero no te dejas.
Quieres más y yo no hago más que echarte de menos. 
No hay manera de detenerte cuando te vuelves loco, y me arrastras contigo en cada locura, en cada pincelada, en cada acorde. Y yo solo puedo quererte.

Er(a)es fuego en mi interior. Quemas cada parte de mi cuerpo y yo solo puedo pensar que está bien cuando no es así. Aprovechas cada rincón oculto y te refugias en ellos, mientras que tú no eres más que un muro de piedra donde no hay lugar para mí. Y sé que siempre ha sido así (y aún así te quiero), pero es ahora, en mis momentos más lúcidos, cuando me doy cuenta. Pero está bien, no te preocupes, mañana me despertaré y seguiré pensando que tras ese muro de piedra escondes una trinchera para mí.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Troublemaker.

-He estado en el garito donde siempre íbamos... la ultima vez que estuve fue contigo.
+Y qué, ¿alguien me manda saludos?
-No sé, parecía que no conocía el sitio, la gente era la misma pero estaban todos cambiados.
+Es el síndrome del campamento de verano.
-[Risa] Qué es, otra de tus teorías, ¿no?
+Te vas de campamento, te lo pasas de puta madre, el mejor verano de tu vida, vuelves a casa y te tiras todo el año pensando en el próximo campamento, volver a repetirlo pero mejor, y entonces llega... y todo ha cambiado, monitores, las chicas, tus colegas están raros, soy un extraño yo, y caes, los mejores años fueron eso... los mejores y nunca se volverán a repetir.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Apocalypse inside.

Ahora y siempre. Ahora o nunca. Todo se reduce a posibilidades. Todo o nada. Una botella de cualquier licor que tengas en tu salón y deja que le de rienda suelta a mi imaginación. El corazón se me sale por la boca, tus besos en mi cuello, vuélveme un poco más loca, estoy latiendo por ti, solo por ti, invítame a tumbarnos en la arena de una playa desierta donde no haya más sonido que tu respiración. Las luces de esta ciudad se apagan a mi paso, y la lluvia cala cada hueso de mi cuerpo. Dime cómo olvidar esta canción que resuena  en mi cabeza, que no me la puedo quitar desde que me dijiste que era tu favorita. Ayúdame a respirar cuando estás cerca, cuando estás lejos, cuando me cierras, cuando te abres, cuando me miras, cuando te pierdo, cuando me hablas, cuando te callas, cuando estás herido, cuando me abrazas, cuando te apartas, ayúdame a no morirme de amor cuando suspiras, cuando lloras, cuando quieres, cuando odias, cuando juegas a quererme, cuando dejas de jugar, cuando levantas la mirada, cuando la vuelves a bajar. Dime qué hacer cuando te plantas frente a mí, cuando me dices que no puede ser, que es mejor así. Cuando llegas a mi puerta y me pides un abrazo, cuando no sé qué más hacer aparte de quererte tanto. Dime qué quieres que haga si te hacen daño, si me haces daño, si el mundo se me derrumba y solo tú puedes quitarme los escombros de encima. Que paren el tiempo y poder mirarte eternamente.
Anulaste mis palabras con un 'no'. Para ti fue tan sencillo, para mí fue tan jodidamente humillante. Mis palabras hablaban de un sentimiento, (¿de un sentimiento? ¡Hablaban de ti!), y fueron cada una de ellas un fracaso, una pizca de sal en la herida y al mismo tiempo una victoria, una pizca de azúcar en mi postre.
Qué te voy a decir, si de esto tú ya lo sabes todo. Tú con carrera y máster y yo aún aprendiendo cuál es el azul que mejor define tus ojos.
Ahora y siempre, estaré aquí. Y si cada vez que pensase en ti se apagase una estrella la frase 'si quieres saber cuánto te quiero cuenta las estrellas que hay en el cielo' dejaría de ser romántica. ¿Por qué me descolocas de esta manera?
Somos dos esclavos encadenados a personas diferentes, dos versos que no riman, dos canciones con ritmos que no pegan, dos idiomas distintos, dos sonrisas, una feliz y otra triste. Somos dos relojes en distinta zona horaria, somos el mar y el cielo, somos agua y aceite, sé que no hay nada que nos una y aún así apuesto por ti.
Te echo de menos por las noches y jamás has estado aquí. Posiblemente solo esté harta de dormir pensando en alguien que no piensa en mí. Posiblemente soy tan frágil que me rompería en tus brazos.
¿Y si dejas que me vuelva a perder en tus ojos azules?

sábado, 15 de septiembre de 2012

Reconstrucción.

Bla, bla, bla. Que sí, que suena muy fácil cuando sale de tu boca. ¿Pero qué me dices de cómo serán las cosas para mí?
Un corazón destrozado, caramelos de cianuro en un bolsillo y un paraguas, por si acaso. Mi único equipaje es tu recuerdo. Y quiero deshacerme de él.
¿Qué ha ocurrido que ya no me recuerdas? Tú dijiste de todo y las palabras se quedaron en nada. Lo único que me consuela es tu desconsuelo.
Ya no me apetecen las películas de amor donde te ríes todo el rato hasta que el chico le confiesa amor eterno a la chica y entonces llegan las lágrimas. Ya no quiero cuentos donde todos comen perdices, ¡pobres perdices! No me consuela pensar que algún día tú estarás al otro lado de cada puerta que cruzo. Ya no puedo pensar que te importo porque a cada paso que das me demuestras que me quieres un poco menos. Ya no quiero cruzar más miradas contigo porque no me miras como quiero que me mires y duele más que un puñal. Coge la puerta y lárgate. Diré que no estoy para ti cada vez que me busques, porque ya no estoy para nadie. Mi reconstrucción ha llegado y solo puedo decir que me faltan piezas, y que eso me pasa por confiárselas a cualquiera. Intento que las lágrimas no se deslicen por mis mejillas pero me falta el mecanismo que lo impide. Y aquello que bloqueaba los momentos contigo no funciona, y todo se amontona, y estas cuatro paredes se cierran en torno a mí y de mi boca solo sale un 'Te quiero'. Porque a pesar de todo lo malo que me sucede cuando te encuentras cerca de mí, no fallo, no paro, no guardo silencio, no descanso, no miento, no puedo dejarlo, te quiero.

sábado, 11 de agosto de 2012

Palabras en technicolor.

La música suena a todo volumen pero la pista de baile está vacía. Escucho tus palabras pero mi boca no está preparada para darte una respuesta. Tu voz es como melodía para mis oídos y una pesadilla para mis sentimientos. Cada vez que hablas me clavas un puñal y empieza a doler. Eres un dulce caramelo de cianuro, que me deleita con su sabor mientras me mata poco a poco. Quiero saber si sabes a fresa, a chocolate o a menta. Recorrer cada uno de los lunares de tu cuerpo, tumbarme a tu lado a la luz de la luna y confesarte lo inconfesable. ¿Y qué?
La música suena a todo volumen y ahora mismo mis sentimientos bailan frenéticos porque me rozas con tus palabras, y de repente te alejas y no te das cuenta de que me rompo en mil pedazos. Me pones una venda en los ojos e intento saber dónde te escondes pero ya no tengo nada que perder, ni nada que ganar.
Da igual lo que digas, que en mi cabeza siempre sonará bien. Sé que no están bien todas las cosas que haces en mi imaginación pero, ¡qué cojones!, estoy harta de ver que te me escapas torpemente. Me encuentro en una encrucijada y no sé si dejarte ir o pedirte que te quedes. ¿Me dirías que sí?
Cierro los ojos cuando te acercas, porque cada una de mis terminaciones nerviosas espera un beso de tu boca. O un 'te quiero a ti' al oído. Jamás querría escuchar tu típico 'todo puede ser, pero no ahora, porque la quiero'.
Me está empezando a fallar la respiración. Me había estado ahogando en un sueño de sabor amargo. No me pidas que te cure cuando tu corazón estalle en mil pedazos, porque tú jamás me rescataste. No me pidas que te entienda, que te abrace, porque sé que eso significa que me necesitas y que me derrito en esos momentos en los que querría gritar que yo nunca te haría daño. Y me lo pones difícil, me dejas entre la espada y la  pared y yo solo puedo respirar de manera entrecortada mientras deslizas tu brazo por mi espalda y tus lágrimas caen en mi hombro. Susurras que jamás llorarás por otra chica y mañana volverás a mí como un animal herido. Y yo solo puedo curarte. Porque es lo que mejor se me da. Hacerte feliz sin esperar nada a cambio.

martes, 31 de julio de 2012

Doce.

Doce maneras de decirte que te quiero. Doce maneras de dejar de quererte. Doce maneras de besarte. Doce formas de decirte adiós. Doce maneras de hacerme daño. Doce maneras de dejarme sin hablar. Doce maneras de quererme y no demostrarlo. Doce maneras de volverme loca. Doce maneras de desquiciarte. Doce maneras de discutir. Doce maneras de disfrutar. Doce maneras de sonreír. Doce maneras de prometer nos la luna. Doce maneras de romper los juramentos. Doce maneras de vivir, y doce maneras de sobrevivir a esto. Doce maneras de pedirte perdón, doce maneras de perdonarte. Doce maneras de subirme al cielo. Doce maneras de bajarme. Doce maneras de sacarme de quicio. Doce maneras de abrazarte. Doce maneras de odiarte. Doce maneras de callar. Doce maneras de reír. Doce maneras de hacerme feliz. Doce maneras de cambiar. Doce maneras de mirarte a los ojos. Doce maneras de bajar la mirada. Doce maneras de conocerte. Doce maneras de cambiarme. Doce maneras de pedirte que bailes conmigo. Doce maneras de sonrojarme. Doce maneras de hacerme llorar. Doce maneras de hacerte gritar. Doce maneras de estropear el momento. Doce maneras de soportarte. Doce maneras de callarme lo que siento. Doce maneras de resistirme a ti. Doce maneras de morderte los labios. Doce maneras de perder la cabeza. Doce maneras de perderme en tus brazos. Doce maneras de quitarme el aliento. Doce maneras de consolarme. Doce maneras de ser felices.

Y ninguna manera de arreglarlo.

jueves, 5 de julio de 2012

Love, don't let me go.

Podría pasarme las noches mirando cómo duermes y créeme que moriría de felicidad. Podría morirme con cada una de las sonrisas que me regalas, y será así si me sigues enamorando de esta manera. Podría morirme ahogada en esos ojos azules que me inundan cada vez que me miras, y créeme que sucederá si no dejas de hacerlo. Podría morirme aquí mismo enumerando las razones por las que me encantas y te aburrirías de escucharme. Podría morirme susurrándote al oído cuánto te quiero, cuánto me importas, cuánto  desearía que fueses mi despertador cada mañana, pero quizás huirías tras escuchar todo lo que tengo que decirte. Podría morirme bajándote las estrellas y créeme que lo haría si me lo pidieses. Podría pasarme horas diciendo las cosas que más me gustan de ti y no me daría tiempo a decirlo todo. Podría morirme de ganas de besarte cuando lloras por otra, pero me aguanto y te digo que todo tiene arreglo. Podría pasarme los días, las horas, los minutos y los segundos colgando de tus palabras pero te aburrirías de tanta atención. Podría morirme buscando la manera de decirte que te quiero, pero no lo haré aunque la encuentre. Podría morirme de vergüenza si te pido que bailes conmigo pero valdría la pena si me dijeses que sí.

Podría morirme por mil razones como estas, pero tengo una para vivir: .

miércoles, 4 de julio de 2012

Cántame una canción que me entienda.

Rendición. Me rindo ante el mundo y a tus pies. Me rindo a los buenos momentos, a las sonrisas, y a los colores de la primavera. Me rindo ante las poesías que hablan de amor y ante las canciones que entienden lo que siento. Me rindo ante las sinfonías que inundan mis oídos si estás cerca, me rindo ante tu olor frutal, me rindo ante tu mirada. Me rindo ante las estrellas fugaces y las cometas volando en el cielo. Me rindo en tus brazos si me abrazas y me pierdo en tus labios si me besas. Me rindo ante lo que me recuerda a cualquier tiempo pasado. Me rindo ante las lágrimas que nadie se merece y ante la música que hace que pierda el control. Me rindo ante los lugares que nunca he visitado y ante las escenas que consiguen hacerme reír. Me rindo ante los besos de película y ante los amores imposibles. Te pido una tregua. Alzo una bandera blanca y me rindo ante ti. Me rindo ante todo lo que puedes darme, me tienes entre la espada y la pared y yo solo quiero una tregua. Deja la guerra, bésame, que eso se te da mejor que las batallas. Quiéreme, que se te da mejor que odiarme. Reconstrúyeme, arréglame, se te da mejor que destrozarme. Recoge estos pedazos que quedaron de mí y dime que tienes ganas de mí. Devuélveme la cordura en tus brazos, que se te da mejor que volverme loca alejándome de ellos. No intentes derrotarme, intenta ganarme poco a poco. Acércate a mí, que no soy de fuego, no quemo, tampoco soy de hielo, no congelo. Soy tu amanecer y tu atardecer, soy tu verso y la melodía, soy tu pluma y tu papel, soy tu instrumento y tu partitura. Soy tu Big Ben y tu Estatua de la Libertad. Soy tu París y tu Roma. Soy tu postre y tu primer plato. Soy tu imposible y tu realidad. Soy tu sueño y tu deseo. Soy tu libertad y tu prisión. Soy tu  cielo y tu suelo. Soy tu horizonte y tu universo, si quieres. Dime qué quieres que sea y lo seré por ti. Soy todo lo que tú quieres que sea, quiero todo lo que tú seas.
Dicen que cada una de mis palabras habla de un sentimiento, y la verdad es que cada una de mis palabras habla de ti.

domingo, 17 de junio de 2012

Bébete mi cielo.

Somos sociales por naturaleza. Tú fúmate mi mundo que yo te pinto una estrella. Dime que me apoye en tu hombro cuando lo necesite y luego clávame un puñal en la espalda. Bésame, que podré aguantar el dolor de que me olvides luego. Confía en mí, y luego seré capaz de olvidar que una vez decidiste desconfiar. Déjame sin respiración, soportaré el quedarme sin aire cuando te vayas. Somos idiotas, ¿sabes?, juramos que algo es para siempre y simplemente nos olvidamos, y no lo cumplimos. Tú me odias y yo te quiero, yo te digo que te odio, tú me dices que me quieres, y las palabras lo ocultan todo. Te prometo el cielo, tú me prometes la luna, y te olvidas de mí, simplemente desaparezco cuando otra persona aparece. Y duele, pero no lo digo, porque me tienes acostumbrada.
Olvídame, que podré olvidar que algún día formé parte de ti.
Todo el mundo grita, pero yo, yo ya no puedo oír nada, mis cinco sentidos me traicionan en cada momento.
Destrózame, algún día estaré en pie de nuevo. Hazme daño, que viniendo de ti ya no sé si me duele o me gusta. Hazme tuya, que ya no soy ni de mí misma. Vuélveme loca, que he perdido mi cordura entre tus sábanas. Intenta entenderme, y descubrirás que no soy tan compleja.
Lo frágiles que somos los humanos es increíble, nos creemos de acero y somos arcilla moldeada por cada persona que pasa por nuestras vidas. Creemos que no cambiamos nuestra esencia pero cada uno de nosotros es diferente, y cada día que pasa no es un amanecer más, sino un día menos. Malgastamos nuestras vidas buscando lo importante en la vida y lo importante aquí, es la vida misma.

lunes, 28 de mayo de 2012

Personas. Mundos. Universo.

Ahora tengo una nueva obsesión. Me gusta pensar en qué estarán pensando otras personas cuando van por la calle, ajenas a su alrededor. 
Hoy me he fijado sobre todo en un niño pequeño que perseguía a, posiblemente, su hermano. ¿Qué será de mayor ese niño? Se me ocurrió pensar. Lo primero que se me pasó por la cabeza: policía. Seguro que el pequeño todavía sueña con convertirse de mayor en futbolista, en policía, en bombero, todos los niños tienen los mismos sueños. Era feliz, corriendo por la calle, mientras que su madre los avisaba con voz angustiada de que tuviesen cuidado con la carretera. ¿Y la madre? ¿Es feliz? Con dos hijos seguro que sí, seguro que son su energía de cada mañana. Pero, ¿y lo demás? ¿Tiene un marido que la esperará en casa con la merienda para los niños? ¿Quizás un marido al otro lado del mundo, al que solo ve un par de veces al año? Nunca lo sabré, pero me gusta imaginarme cómo es la vida de cada persona.
He visto también a un anciano adorable paseando bajo la sombra de los árboles. Y me he preguntado, ¿cuántas cosas habrá vivido ya? Quizás tuvo que huir durante la posguerra a otro lugar, quizás allí encontró la fortuna, el amor, una vida mejor... o quizás no encontró nada y regresó como estaba. A lo mejor está triste porque tiene a sus seres queridos lejos. A lo mejor solo está esperando a reencontrarse con un amor bajo la sombra de los árboles. Es bonito ver que algunas personas pase lo que pase no pierden la esperanza ni la ilusión.
Me he encontrado a una pareja joven, quizás de mi edad o mayores, cogidos de la mano y gastándose bromas. Recordé cómo es sentirse así, cuando nada ni nadie te puede fastidiar el día, la mañana, las horas, los minutos, los segundos, y como todo a tu alrededor se vuelve un torbellino de emociones. Se me ha ocurrido pensar que quizás en unos años me los vuelva a encontrar, quizás ya casados, quizás cada uno por su lado, y me he dado cuenta de que cambiamos, de que cambiamos mucho, de que olvidamos los pequeños detalles, y de que no voy a reconocer a las personas que un día me hicieron sonreír por su propia felicidad. Me pregunté si algún día él le rompería el corazón, o ella se iría sin decir adiós. Me pregunté si dolerá tanto como me dolió a mí el silencio, si soy yo la rara o siempre son tan horribles las despedidas. 
Me encontré a un hombre, vestido con un elegante traje y corbata verde, discutiendo por teléfono. Me dije que quizás tenía un mal día, o que quizás es siempre así, agobiado por los negocios, tal vez por las deudas, posiblemente porque la crisis amenaza su puesto de trabajo... o simplemente porque no le queda más que su trabajo para su propia distracción, para olvidarse de lo demás. O quizás es demasiado competitivo y al llegar a casa su familia le arrancará una sonrisa. Quizás un niño pequeño le esté esperando en casa para enseñarle que ya sabe decir 'papá', mientras su mujer sonríe. Qué bonito es imaginarse la felicidad de otras personas. 


Cada uno es diferente. Puedo intentar imaginarme mil cosas que puede que acierte, o puede que no. Cada persona es un mundo, todos juntos formamos un universo social, un universo lejos de todo lo demás, y en nuestro poder está descubrir cada día un poquito más. O, por el contrario, aislar a los demás de descubrir nuestro propio mundo. 

jueves, 10 de mayo de 2012

Cataclismo.

No puedes esperar que esté bien. Tampoco puedo esperar que te importe. Todas las canciones me susurran que te quiero. Pero es que yo ya no sé lo que quiero. Si mil amores para una sola vida, o mil vidas para un solo amor.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Polvo de estrellas.

Me dices que me quieres. Y luego me dejas tirada. Y me odias. Me odias mucho. Después de los besos, de los abrazos, de las verdades, de las mentiras, de todo, me odias mucho. Y me gritas que ojalá no me hubieses conocido. Y yo lo entiendo como  un eres lo mejor que me ha pasado. Y me aborreces. Y yo solo espero que no me olvides. Y te apartas, y me insultas, y me dejas, y yo solo puedo pensar en qué dolería más, si esto o tu silencio. Y me decanto por el silencio, porque esconde los sentimientos. Porque me hace dudar de lo que sientes. Y quiero que digas lo que sientes.  Y mientras tú sigues a lo tuyo, que no entiendes por qué hice eso. Y yo pienso en lo único que hice fue quererte. Y yo no te entiendo. Y tú no me entiendes. Y no nos entendemos, y falla, todo falla, y se derrumba. Como un castillo de naipes con una simple brisa. Y construimos tan mal esta relación que un soplo la hizo caer. 
Y quiero pensar que hay algo. Que soy, que puedo, que quiero. Y ya no hay nada. Y tú te vas a fumar. Y yo me quedo a beber. Y todo se distancia, las miradas, nuestros cuerpos, y tú me miras y ya no tienes ese brillo en los ojos, y yo miro tus labios y ya no siento tu sabor a fresa en mi boca. Entonces me doy cuenta de la brecha que se ha abierto entre los dos. 
Puedo escuchar miles de canciones de amor, que la única que hace que se me erice la piel es el sonido de tus besos. Y no, no hay brazos que sepan adaptarse a mi cuerpo como los tuyos. Ya no sé si me estoy volviendo loca, o estoy loca ya, o los demás son los locos y yo la cuerda. Todo es relativo, porque lo que dura para siempre se queda en nada. Lo prometido es deuda, y se rompe. Y el reloj marca las 15:00, las 17:00, y las 19:00, y no al revés. Y el lunes tan lejos del viernes, pero el viernes tan cerca del lunes. El odio a un paso del amor. Y sin embargo tan lejos. 
Me pides que seamos amigos. Y todo es tan relativo que te digo que sí para que luego sea un no, porque no te miro, no te escucho, no te veo.






Y la verdad, ni yo me lo creo.

lunes, 16 de abril de 2012

La historia del tirano y el flan.

-¿Qué quieres ser de mayor?
Tirano!
-¿Con todo un pueblo sometido?
+¡Pues claro! Con un harem, muchos esclavos y torturas los jueves por la mañana... ¿Y tú?
-Pues yo... No sé.. es una estupidez...
+¡Cuéntamelo! ¡Yo te lo he dicho!
-Quisiera ser un flan, un flan de albaricoque o uno normal en el escaparate de una pastelería...

(...)
+Nunca hemos hablado del futuro tú y yo. Quiero decir, de nuestros futuros...
-¿Nuestros futuros? Yo hubiera dicho espontáneamente nuestro futuro. Supongo que me conformaba con el presente. Supongo que nos veía seguir así durante años... En fin.
Por cierto, hablamos del futuro una vez, y no nos equivocamos mucho.
Tú estás aprendiendo a ser un tirano, y yo un flan.

viernes, 13 de abril de 2012

Hay cosas contra las que no podemos luchar.


Cuentan que era la pareja más bonita del mundo. Él se levantaba todos los días a por café y llegaba justo a tiempo para verla despertar. Siempre quedaba tiempo para esconderse entre las sábanas cinco minutos más. El beso que se daban antes de despedirse para irse al trabajo era lo mejor del día, daba gusto verles tan felices. Ella desde que le había conocido siempre tenía una sonrisa dibujada en la cara, era tan feliz... Él sabía siempre cómo, cuándo y qué hacer para enloquecerla un poco más.
Se habían conocido en una vieja calle de París. Él lo acababa de perder todo, a ella ya no le quedaba nada. Pero los dos resurgieron de sus cenizas y volvieron a encontrarse. Y surgió todo: la primera cita... En Central Park. El primer beso... más tarde en el portal de la chica. La primera película en Londres. La primera vez... en Milán. La primera discusión... en Roma. La reconciliación... en la cama de un hotel de tres estrellas. Su decisión de vivir juntos... en Australia. Su casa... en París, en la vieja calle donde se encontraron por primera vez. Viajaron, discutieron, se besaron bajo la lluvia, en los portales, en los ascensores, en los parques, en la calle, se amaron, sí, sobre todo se amaron...
Qué jodido tiene que ser para ella recordar a cada segundo lo vivido... Cuando él ya no se acuerda de nada.

sábado, 17 de marzo de 2012

Silencio, por favor, estoy intentando quererte.


Silencio.

Me habría bastado que usases cualquier palabra, pero tú escogiste.
Silencio.
No me habría importado que me dijeses que me odiabas, pero sí me dolió tu.
Silencio.
Yo oía las notas de tu guitarra, mientras tú sentías el.
Silencio.
Te habría seguido hasta el fin del mundo si me hubieses dicho 'quiéreme', pero no lo dijiste.
Silencio.
Me quisiste, pero en el fondo solo quedaba el.
Silencio.
Me abrazaste, pero de tu boca no salía otra cosa que.
Silencio.
Te lo di todo, menos lo único que tú querías.
Silencio.

viernes, 16 de marzo de 2012

Si quieres estrellas, vuelco el cielo.


Sigo hablando pero en realidad, nadie me está escuchando. Hace mucho que se ha cerrado el telón, y mi corazón no puede dejar de hacer su papel. Sí, el de corazón que palpita por ti. Poco a poco se desploma, se le agotan las pilas, se apaga. Se alimenta(ba) de ilusiones hasta que le quité la sonda.
Y ahora vive en coma, solo resistiendo por tu recuerdo. He sentido cómo se rompía en mil pedazos mientras reía. Ya no sé cómo repetir que no puedo, que no quiero, que no debo, que no tengo nada que ofrecer. Éramos todos los besos de película, éramos todos los finales felices y todos los finales tristes. Éramos todas las canciones que invitan a bailar abrazados y todos los amores imposibles. Fuimos todo y más. El fondo de una botella de vodka, los amaneceres por contemplar y por existir. Los paseos bordando el mar y los colores de la primavera. Los versos de un poeta olvidado y las notas de una sinfonía que todavía no ha sido tocada.
A veces nos olvidamos de lo frágiles que somos, y nos rompemos.