lunes, 16 de abril de 2012

La historia del tirano y el flan.

-¿Qué quieres ser de mayor?
Tirano!
-¿Con todo un pueblo sometido?
+¡Pues claro! Con un harem, muchos esclavos y torturas los jueves por la mañana... ¿Y tú?
-Pues yo... No sé.. es una estupidez...
+¡Cuéntamelo! ¡Yo te lo he dicho!
-Quisiera ser un flan, un flan de albaricoque o uno normal en el escaparate de una pastelería...

(...)
+Nunca hemos hablado del futuro tú y yo. Quiero decir, de nuestros futuros...
-¿Nuestros futuros? Yo hubiera dicho espontáneamente nuestro futuro. Supongo que me conformaba con el presente. Supongo que nos veía seguir así durante años... En fin.
Por cierto, hablamos del futuro una vez, y no nos equivocamos mucho.
Tú estás aprendiendo a ser un tirano, y yo un flan.

viernes, 13 de abril de 2012

Hay cosas contra las que no podemos luchar.


Cuentan que era la pareja más bonita del mundo. Él se levantaba todos los días a por café y llegaba justo a tiempo para verla despertar. Siempre quedaba tiempo para esconderse entre las sábanas cinco minutos más. El beso que se daban antes de despedirse para irse al trabajo era lo mejor del día, daba gusto verles tan felices. Ella desde que le había conocido siempre tenía una sonrisa dibujada en la cara, era tan feliz... Él sabía siempre cómo, cuándo y qué hacer para enloquecerla un poco más.
Se habían conocido en una vieja calle de París. Él lo acababa de perder todo, a ella ya no le quedaba nada. Pero los dos resurgieron de sus cenizas y volvieron a encontrarse. Y surgió todo: la primera cita... En Central Park. El primer beso... más tarde en el portal de la chica. La primera película en Londres. La primera vez... en Milán. La primera discusión... en Roma. La reconciliación... en la cama de un hotel de tres estrellas. Su decisión de vivir juntos... en Australia. Su casa... en París, en la vieja calle donde se encontraron por primera vez. Viajaron, discutieron, se besaron bajo la lluvia, en los portales, en los ascensores, en los parques, en la calle, se amaron, sí, sobre todo se amaron...
Qué jodido tiene que ser para ella recordar a cada segundo lo vivido... Cuando él ya no se acuerda de nada.