sábado, 15 de septiembre de 2012

Reconstrucción.

Bla, bla, bla. Que sí, que suena muy fácil cuando sale de tu boca. ¿Pero qué me dices de cómo serán las cosas para mí?
Un corazón destrozado, caramelos de cianuro en un bolsillo y un paraguas, por si acaso. Mi único equipaje es tu recuerdo. Y quiero deshacerme de él.
¿Qué ha ocurrido que ya no me recuerdas? Tú dijiste de todo y las palabras se quedaron en nada. Lo único que me consuela es tu desconsuelo.
Ya no me apetecen las películas de amor donde te ríes todo el rato hasta que el chico le confiesa amor eterno a la chica y entonces llegan las lágrimas. Ya no quiero cuentos donde todos comen perdices, ¡pobres perdices! No me consuela pensar que algún día tú estarás al otro lado de cada puerta que cruzo. Ya no puedo pensar que te importo porque a cada paso que das me demuestras que me quieres un poco menos. Ya no quiero cruzar más miradas contigo porque no me miras como quiero que me mires y duele más que un puñal. Coge la puerta y lárgate. Diré que no estoy para ti cada vez que me busques, porque ya no estoy para nadie. Mi reconstrucción ha llegado y solo puedo decir que me faltan piezas, y que eso me pasa por confiárselas a cualquiera. Intento que las lágrimas no se deslicen por mis mejillas pero me falta el mecanismo que lo impide. Y aquello que bloqueaba los momentos contigo no funciona, y todo se amontona, y estas cuatro paredes se cierran en torno a mí y de mi boca solo sale un 'Te quiero'. Porque a pesar de todo lo malo que me sucede cuando te encuentras cerca de mí, no fallo, no paro, no guardo silencio, no descanso, no miento, no puedo dejarlo, te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario